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5 consejos para hacer que tu cama se vea como de diseñador


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Elegir un buen armazón y un buen colchón es importante, pero hay algo que marcará prácticamente la misma diferencia que ambos aspectos: la forma de vestir tu cama.

Las sábanas, las almohadas y el resto de la ropa de cama —así como su disposición— pueden influir mucho en su atractivo y en la sensación de bienestar al final del día.

“Quieres una cama que te dé una sensación de confort y seguridad”, dijo Peter Dunham, diseñador textil y de interiores de Los Ángeles. “Una cama estupenda mejora tu calidad de vida”.

Entonces, ¿cuál es la mejor manera de hacer una cama?

Hay muchas maneras de abordar esta tarea, pero a lo largo de los años Dunham, de 62 años, ha perfeccionado un enfoque que da como resultado un aspecto fresco y a la medida. “Me gusta ajustada y nítida”, dijo. “El aspecto es bastante militar, no como un gran suflé de bolsa de papel”.

Aquí algunos consejos para lograrlo.

Dunham suele empezar añadiendo un cobertor de colchón para darle un poco más de suavidad. Prefiere un fino acolchado de algodón a un grueso cobertor de espuma viscoelástica, porque se puede lavar fácilmente en la lavadora.

Luego añade una sábana bajera del tamaño adecuado y una sábana encimera más grande. “Suelo poner una sábana de tamaño king en una cama de tamaño queen”, explicó, “porque me gusta que quede bien arropada”.

Suele elegir sábanas lisas de algodón de alta calidad en blanco, azul pálido o rosa pálido, a menudo de Deborah Sharpe Linens. “No me gustan las sábanas de colores turbios ni las sábanas oscuras”, dijo. “Absorben mucho tinte, lo que hace que la sábana pese más”.

También le gustan las sábanas de lino, pero solo si las va a planchar otra persona. Para quien quiera algo más decorativo, puede elegir una sábana encimera con un detalle bordado en la orilla.

Al igual que en el debate sobre si es realmente necesario tener una sábana encimera, hay diferencia de opiniones cuando se trata de edredones y mantas. Mientras que algunos prefieren los primeros, otros —como Dunham— están firmemente en el segundo bando.

“Me gustan las mantas”, dijo. “Y me gusta cambiarla según la estación”.

En los meses más cálidos, prefiere una manta texturizada de algodón blanco con un tejido en cuadros, grecas u otro patrón. “Hay muchas opciones para elegir, incluso en Amazon”, comentó.

Cuando empieza a enfriar, Dunham cambia a una manta de cachemira en blanco hueso o algún otro color pálido, de una empresa como Matouk.

Con cualquiera de los dos tipos de manta, Dunham dobla la sábana encimera unos treinta centímetros por encima del borde delantero de la manta y mete ambas debajo del colchón por los lados y por abajo, con ajustados pliegues de hospital.

La elección de las almohadas es algo muy personal y suele implicar un proceso de ensayo y error. Dunham prefiere una almohada cervical curvada y ergonómica.

Si no tienes una favorita, o estás haciendo una cama para invitados, Dunham sugiere usar cuatro almohadas en una cama tamaño queen o king. “Dos firmes y dos menos firmes”, dijo.

Apílalas en dos montones, añadió, “o como más te guste dormir”. Y haz coincidir las fundas de almohada con las sábanas.

Dunham cubre toda la ropa de cama funcional con una colcha decorativa.

“La colcha puede ser casi cualquier cosa”, dijo, siempre que sea lo bastante grande para cubrir toda la superficie de la cama, con las almohadas metidas dentro. “He usado alfombras de tejido plano como cubrecamas; he usado bordados suzani”. (Y cuando no encontraba lo que buscaba, Dunham diseñaba sus propios cubrecamas con tejedores de India y Perú).

Los bordes del cubrecama pueden meterse bajo el colchón o dejarse colgando, pero no deben llegar al suelo.

Independientemente del material, el cubrecama debe retirarse de la cama al acostarse. “Parte de la función del cubrecama es cubrir el polvo”, explicó. “Así que lo quito”.

Ya casi está: ahora añade unos cuantos cojines para realzar el color y el estampado.

“Es un buen lugar para hacer una declaración de intenciones”, dijo Dunham, y añadió que los colores y los estampados deben elegirse para complementar la ropa de cama y otros elementos de la habitación.

A veces, utiliza un único cojín largo, de unos 40 por 100 centímetros, como acento decorativo en la cabecera de la cama. Otras veces, utiliza dos cojines cuadrados grandes a juego y coloca delante uno o dos más pequeños con un estampado que contraste.

“Ese es mi límite”, dijo. “Definitivamente, no más de cuatro”.

Si quieres mayor flexibilidad para las noches más frescas, puedes colocar un edredón doblado, una manta ligera o una colcha a los pies de la cama.

Y para mimarte al máximo, sugiere rociar la cama con tu fragancia favorita.

“Cuando te metes en la cama, sientes un olorcillo”, dijo Dunham, quien utiliza el spray para ropa Dans Ton Lit de Frédéric Malle. “Te hace pensar: ‘Oh, sí’”.



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